viernes, 22 de noviembre de 2013

Vecinos y comerciantes: opiniones opuestas

  A partir de una encuesta realizada a vecinos y comerciantes del barrio pude extraer datos significativos sobre cómo les afectó tanto de manera positiva como negativa el boom de la construcción a quienes viven allí. Sobre un total de treinta encuestas realizadas, veinte fueron hechas a vecinos- cercanos a una obra en construcción o un edificio ya terminado-  y las restantes diez a comerciantes de la zona.

  De los veinte vecinos consultados, quince dijeron tener graves inconvenientes a partir de las obras en construcción mientras que solo cinco aclararon que los inconvenientes existieron pero que fueron mínimos. El mayor de los problemas registrados son los relacionados con la energía eléctrica y con el agua. Cerca del 80% de los vecinos aseguró tener esta clase de problemas, sobre todo en el verano cuando el uso de la energía es mucho mayor. En el caso del agua, aseguran tener menor presión durante todo el año a partir de las nuevas construcciones.

  Otro de los hechos negativos que surgen a partir de la edificación son los daños producidos en las viviendas adyacentes a las construcciones. Entre los encuestados, solo un muy bajo número (2 personas) expresaron haber sufrido esta clase de problema, sobre todo rajaduras en las paredes linderas con la construcción.

  La pérdida de la luz natural junto con la pérdida de la privacidad son otros de los aspectos negativos que expresaron los vecinos. Del total consultado, cerca de la mitad aseguró tener estos inconvenientes, debido a que la gran altura de los edificios tapa la luz natural del sol y genera además la perdida de la privacidad en las casas con terraza o patio.

  Por otro lado, la gran mayoría de los comerciantes de la zona tienen una mirada totalmente opuesta a la de los vecinos. La causa de esto es que, con la construcción de un nuevo edificio y luego de que el mismo es habitado, el número de personas que viven en la zona es mayor y por lo tanto también aumentan las ventas.

  Los negocios en los que se puede verificar una mayor cantidad de ventas son aquellos de consumo diario, como los pequeños almacenes, los destinados a la venta de artículos de perfumería y limpieza, los quioscos, las heladerías y en algunos casos los bares. Mientras que, en los que no se observa una variación de las ventas son en aquellos en los que el consumo no es diario y depende además de las preferencias del consumidor, tales como los locales de electrodomésticos y los de ropa.

  Un punto en común negativo expresado entre el total de los encuestados, tanto vecinos como comerciantes, es el incremento de la contaminación sonara debido especialmente a las grandes máquinas muy ruidosas que se utilizan durante la construcción. Las obras junto con el ruido comienzan desde muy temprano, alrededor de las siete de la mañana y no para hasta las seis o siete de la tarde. Además, un gran porcentaje de los encuestados, cerca del 90 % expresó que a partir de la construcción masiva de edificios aumentaron los inconvenientes para poder estacionar el auto


Fotos: http://www.flickr.com/photos/wilhelm1989/sets/72157635038146761/

jueves, 21 de noviembre de 2013

Imágenes del crecimiento

Durante los últimos diez años, el barrio Echesortu sufrió un cambio brusco, de casas antiguas y bajas a torres grises de cemento. Ninguna zona quedó libre de edificios, ni siquiera la tradicional y  comercial calle Mendoza ni la histórica avenida Francia. En la actualidad, en cada cuadra del barrio hay uno o más edificios, una obra en construcción o una casa con la empalizada colocada esperando ser tirada abajo.

Las siguientes son imágenes que representan el boom de la construcción en el barrio Echesortu (cabe señalar que algunas de las obras ya están terminadas)

Iriondo y Zeballos

Mendoza y Crespo

Iriondo y 9 de julio

Caferata y Zeballos
3 de febrero y Caferata 

Caferata y 9 de julio


Imágenes extraídas de http://www.skyscrapercity.com/showthread.php?t=641888&page=19


Un boom que llegó a los barrios

  El boom de la construcción en la ciudad de Rosario es un hecho, desde ya hace más de diez años, decenas de edificios se levantan anualmente en el centro, macrocentro y también en los barrios rosarinos. Los motivos de su masificación son varios, aunque existe uno que se lo podría considerar como el principal, la grave crisis política, social y económica que sufrió el país en diciembre de 2001. Aunque suene contradictorio, quienes  en ese entonces tenían una cantidad de dinero importante ahorrado bajo la almohada-que habían logrado escapar del corralito- tras la caída de la convertibilidad dejaron de creer en el banco y decidieron invertir en la construcción.

Imagen tomada desde la torre de la terminal de ómnibus (Santa Fe y Caferata)
  Al igual que toda la ciudad de Rosario, el barrio Echesortu, comprendido por las calles Santa Fe, Avenida Francia, Avenida Pellegrini y las vías del ferrocarril Belgrano, se vio fuertemente modificado por la masiva construcción. La constante edificación generó cambios tanto a nivel social en los vecinos y comerciantes de la zona, como obviamente a nivel paisajístico rompiendo con la fisonomía habitual del barrio.

   En algunas zonas específicas tales como los alrededores de la Facultad de Medicina- ubicada en Francia y Santa Fe- se construyó mucho más que en otras debido a la demanda de los estudiantes provenientes de otras ciudades, pero ninguna zona pudo escapar del boom de la construcción. Calle Mendoza entre Francia y Avellaneda fue otra de las más afectadas, en ese tramo, se realizaron en los últimos cinco años más de quince edificios.

Edificio en construcción (Caferata y zeballos)
  Según fue revelado en un  informe realizado por la Fundación del Banco Municipal, compuesto en base a estadísticas oficiales de las diferentes reparticiones públicas, en Rosario entre enero de 2000 y diciembre 2011 se autorizaron un total de 8.119.633 metros cuadrados, lo que implica 6,8 metros cuadrados por habitante.  Del total autorizado, un 73.6% corresponde a lo que refiere obra nueva, mientras que el 26,4 % restante corresponde a ampliaciones de obras existentes.

  En términos de superficie, en 11 años se han autorizado en Rosario el equivalente a 4,5% de la superficie total de la Ciudad, y al 6,8% de la superficie total urbanizada. Números que muestran por si solos el gran avance de la construcción en los últimos diez años. Otro dato interesante, es la caída que ha tenido el rubro “univiviendas”, reflejando cómo el fenómeno de la construcción se ha orientado principalmente a edificios.

 
Imagen tomada desde la torre de la terminal de ómnibus

La masiva construcción que se dio en la última década en el barrio Echesortu trajo consigo consecuencias enfrentadas, para los vecinos negativas y para los comerciantes totalmente positivas. Según revela una encuesta realizada a vecinos y comerciantes de la zona  de los veinte vecinos consultados, quince dijeron tener graves inconvenientes a partir de la construcción. Por otro lado, el total de los comerciantes encuestados ven al aumento de edificios como un hecho positivo ya que eso significa mayor cantidad de clientes.

Uno de los comerciantes consultados fue Saúl Eluk, el presidente del Centro Comercial Paseo Echesortu, quien manifestándose a favor de la construcción indicó que “hay que aggionarse a la época, al momento y a la sociedad, sino que la gente se vaya a vivir a las localidades vecinas”. Además, expresó que en cuanto a las ventas fue notorio el crecimiento a partir del boom de la construcción.

 Un punto en común negativo señalado por el total de los encuestados, tanto vecinos como comerciantes, es el incremento de la contaminación sonara debido especialmente a las máquinas ruidosas que se utilizan. Además,  la dificultad para encontrar un lugar donde estacionar el auto es otra de las desventajas, sobre esta problemática Eluk expresó una posible solución planteada a la Municipalidad de Rosario.


Finalmente, a partir de recorrer el barrio y dialogar con sus vecinos y comerciantes puede concluirse que el avance de la construcción tanto en el barrio Echesortu, como en todo Rosario es un hecho innegable que se da por el avance de la sociedad misma. Un cambio que se produce en base a las necesidades y exigencias de los mismos ciudadanos de una Rosario que se encuentra en pleno crecimiento. La preservación del entorno barrial, el patrimonio histórico y los espacios verdes son puntos fundamentales que la industria de la construcción y los gobernantes deben tener en cuenta para permitir el progreso pero no la transformación hacia una ciudad de cemento sin identidad ni historia.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Echesortu: un histórico barrio de Rosario


Desde el punto de vista catastral el barrio se denomina Remedios Escalada de San Martín, pero prevaleció la denominación popular en virtud de su historia ligada a los loteos de Ciro Echesortu. Las calles que marcan sus límites son: al oeste Paraná (o las vías del Ferrocarril General Belgrano) al este avenida Francia, al norte Santa Fe y al sur avenida Pellegrini. Su historia comienza alrededor del año 1880 cuando Echesortu, Arrillaga, Buratovich y Casiano Casas, propietarios de terrenos en esa zona, entonces rural, los subdividen para la venta en lotes y su posterior urbanización.

Paseo Echesortu
Este barrio, se caracteriza por tener una gran cantidad de actividad comercial que brinda a sus habitantes todos los servicios que necesitan sin moverse de la zona. La calle Mendoza entre Caferata y Avellaneda se convirtió en los últimos años en un mini centro que contiene dos galerías comerciales, una gran cantidad de negocios de primeras marcas de la industria textil, un hipermercado de cadena nacional y diversos bancos. Es importante destacar que en agosto del 2004 nace la “Asociación de Comerciantes Paseo Echesortu” con la idea de generar un importante emprendimiento comercial. Hoy, cerca de 10 años después, Paseo Echesortu se convirtió en el principal shopping a cielo abierto de Rosario.

Otro lugar que se fue tornando cada vez más comercial es calle Caferata entre Santa Fe y Mendoza, por su ubicación tan cercana a la terminal de ómnibus de Rosario creció notablemente con la incrementación del turismo en la ciudad. Allí, se pueden encontrar principalmente bares para tomar un café al paso, heladerías y algunos hostels.

Parroquia San Miguel Arcángel

Históricamente hablando, el “corazón” del barrio Echesortu se encuentra ubicado en la plaza Buratovich situada entre las calles Cafferata, 3 de Febrero, San Nicolás y 9 de Julio. Dicha manzana es la más significativa de la zona ya que alrededor de allí se encuentran algunos de los lugares más clásicos del barrio. Frente a la plaza, por calle 9 de julio se sitúa la Parroquia San Miguel Arcángel y por calle San Nicolás se ubica el Club Echesortu, popularmente conocido como "Eche" donde cientos de chicos practican una gran cantidad de deportes diariamente.


Bar "La Capilla"
 Otro de los lugares clásicos de la zona que fue protagonista del crecimiento del barrio es la esquina de Mendoza y Avellaneda. Hasta julio de 2010 se encontraba en una de sus ochavas el mítico Café y Bar “La Capilla”, un bar que todo vecino de la zona visitó alguna vez. El mismo era el último “café japonés” sobreviviente de Rosario y había sido inaugurado en 1946. En la esquina de enfrente, se encuentra la Parroquia San francisco Solano, una histórica iglesia del barrio Echesortu.





Fotos representativas del barrio Echesortu

Esquina de Alsina y Mendoza


Centro de la plaza Buratovich

Parroquia San Fransisco

Esquina de Avellaneda y Mendoza


jueves, 12 de septiembre de 2013

Productora radial

  Desde hace poco más de un año Julia es una de las productoras de un programa de primera mañana. Su trabajo en esta prestigiosa radio rosarina comenzó cuando un conocido le comentó que estaba buscando una productora para remplazar a la actual que se iba a ir a vivir a Buenos Aires.
  Entusiasmada, pero con poca fe por su escasa experiencia, Julia habló con quien correspondía y pactó una entrevista. Esperó ese día con muchas ansias, casi tantas como el día en que rindió la última materia de periodismo.
  La entrevista duró pocos menos de una hora, fue una charla amena entre un experimentado y una joven novata. A la semana el celular Julia sonó:
-Hola Julia? Habla Marcelo de la radio, nos gustaría que el próximo lunes empieces en el programa- expresó con un tono distendido, como si estuviera pidiendo un kilo de papas en la verdulería.
  Julia no podía contener en su pequeño cuerpo tanta felicidad. Felicidad que con el pasar de los días se convirtió en nervios y ansiedad. Llegó el lunes y ahora también sentía miedo de no poder cumplir con las expectativas. Pasaron los días, semanas, meses y toda esa mezcla de sensaciones se convirtió nuevamente en felicidad.

Su lugar

  La habitación de Julia es la típica habitación de una joven que todavía está en ese proceso de cambio, entre la adolescencia y la adultez.
  Sobre la cama, hay algunos peluches que hacen suponer que aún no puede desprenderse por complemento de esa época que todos añoramos por momentos, la niñez. Un oso de color rosa bebe de un tamaño bastante grande y ya gastado se apodera de la almohada, posiblemente fue el regalado de nacimiento de una tía o abuela.
  En una de las esquinas, se encuentra un escritorio. En él, una pila de libros forman una lista de espera para ser leídos, una lámpara, un portalápices y un anotador completan el panorama. Abajo, en el suelo, una cantidad importante de bollitos de papel, como si se hubiera enojado con algo que escribió y en una segunda lectura hubiera elegido desecharlo.
  La mesita de luz, contiene todas aquellas cosas que como no tienen un espacio determinado van a parar allí. En uno de los cajones, se encuentra el cargador del celular, una agenda, aritos sueltos sin sus respectivos pares, colitas del pelo un tanto estiradas y una bolsa de caramelos masticables que mata el antojo por la noche.

jueves, 22 de agosto de 2013

Se multiplicó el interés por ser bombero

La tragedia que le tocó vivir a Rosario el pasado 6 de agosto repercutió en todos los ciudadanos de una forma nunca antes vista sacando a flote el valor de la solidaridad en el momento más necesario. El trabajo realizado por bomberos y rescatistas, que al finalizar la búsqueda fue reconocido por todos los rosarinos, dejó su huella y ahora muchos buscan sumarse al cuerpo de Bomberos Voluntarios de Rosario.

“Son nuestros héroes” se escuchó decir la noche del lunes 12 de agosto en las inmediaciones de Salta y Oroño cuando la búsqueda de personas había finalizado. Héroes que salían llorando de la zona cero por no poder haber recatado a nadie con vida pero felices por haberle devuelto los hijos a sus padres terminando con la espera más terrible de todas. Héroes que fueron recibidos por un aplauso cálido de los ciudadanos. Héroes que ahora muchos buscan imitar.

Según datos brindados por el jefe de bomberos voluntarios de Rosario, Luciano Salazar, el interés se incrementó ya que de un promedio de 10 llamados mensuales pasaron a tener desde que sucedió la tragedia más de 60 llamados. El trabajo de un bombero no es nada fácil, salvar la vida del otro incluso arriesgando la suya es lo primero que cada postulante debe tener en cuenta.

La explosión del edificio los puso en un primer plano para la ciudad en donde no están acostumbrados a estar. Ellos hacen su trabajo sin esperar que se los reconozcan por el simple hecho de que lo hacen desde el corazón, movilizados por un sentido de solidaridad que llevan dentro.

Cabe señalar que quienes estén interesados en ser parte del grupo de Bomberos Voluntarios que actualmente lo conforman 57 personas pueden inscribirse a través de la página web www.bomberosrosario.com.ar, telefónicamente al  430-8888 o mediante el  correo electrónico info@bomberosrosario.com.ar.


Fuente de la imagen http://www.bomberosrosario.com.ar/galeria.html